jueves, 5 de febrero de 2009

Dragorum:Capitulo 001

La suave brisa golpea los rostros de los habitantes de la capital de la bella Rusia, siempre ocupados corren a cumplir con su monótona existencia, cegados por la rutina pocos ven la batalla que se lleva a cabo en una de las callejuelas, en medio de una enorme multitud de jóvenes curiosos se desarrolla el juego mas popular de mundo entero conocido popularmente como Beyblade, reuniendo adeptos de todas las edades y de todas las razas, juego donde las habilidades de algunos cuantos pudieran considerarse como las armas mas poderosas jamás vistas, por esta razón gobiernos y asociaciones han buscado controlarlos para beneficio de la humanidad o propios.


En esta ocasión la contienda ha causado conmoción,  una extraña ha llegado a la ciudad y retado a la mejor jugadora del rumbo de quien se dice pertenece a una extraña asociación dedicada al entrenamiento de jóvenes con motivos político-militar. La recién llegada cautivó a varios de los presentes por su peculiar belleza, su pelo castaño y ojos color miel parecían sacados de un cuento fantástico donde la magia y los duendes son protagonistas, a pesar de contar con a lo mucho 15 años, su cuerpo atlético se había desarrollado satisfactoriamente , con una actitud de completa indiferencia había dominado toda la batalla, llena de frustración y enfado la campeona del lugar se ve obligada a confirmar lo que tan solo había sido un mito para sus admiradores, de su Bey una luz deslumbrante salió liberando el espíritu de una hermosa águila real, quien sin dudarlo arremetió contra su oponente encontrándose con una defensa muy superior, el cerebro de la campeona trabaja desesperadamente para idear algún nuevo ataque, mientras se ve observada por su rival como el ser mas diminuto de la tierra, pronto acabaría cuando la desconocida decide atacar por primera ves destrozando con un solo golpe el orgullo y espíritu de la joven, sorprendida y asustada no puede evitar caer al suelo, la conmoción se apodera de ella mientras que en su mente no entiende el por qué de su derrota. Pero la mano de la desconocida reclamando el abrigo de la campeona derrotada,  regresándola a la realidad, en su desesperación pregunta el nombre de su vencedora justo cuando le es arrebatada la prenda por esta -Ana- es lo único que se le oye decir antes de retirase del lugar.


Pronto la derrota de Elena la campeona de Moscú recorrió toda la ciudad, la abadía, un centro clandestino donde cientos de jóvenes eran entrenados por una de las asociaciones mas influyentes de toda Rusia no fue la excepción.

-La derrota no esta permitida- son las palabras escuchadas por todos los jóvenes, al tiempo que el cuerpo desnudo de Elia es mostrado, amarrada de sus muñecas es azotada duramente por una de sus superiores, solo se escuchan sus gritos pidiendo piedad y solo recibe un castigo peor por su cobardía, pronto se haría el silencio pues la chica perdía el conocimiento. Entre las miradas de los presentes se distinguen unos bellos ojos rubís pertenecientes a la chica mas bella de todo el grupo, cuya cabellera era de un tono negro azulado, algo apenada Asuka no puede evitar sentirse alegre con el tormento que ha recibido Elena pues de esta forma la chica no recibirá el tesoro de la abadía como eran los planes tan solo unas semanas antes.

-La derrota no es permitida y por culpa de la ineptitud de su compañera hemos sido insultados y quedado en vergüenza delante de todo Moscú, es nuestro deber encontrar a la causante de esto y traerla aquí, así que todos saldrán en su búsqueda- la instrucción había sido bastante clara y encontrarla sería prioridad para todos, así tuvieran que usar la fuerza para llevarla hasta aquel lugar.

Asuka sale acompañada por dos chicos que desde hace mas de un mes la habían estando pretendiendo sin éxito alguno, su platica por demás aburrida para la ojiazul no salía de la forma heroica en la que someterían a la desconocida, harta de la conversación Asuka comenzó a cuestionar la forma en la que sus machistas acompañantes planeaban a llevar aquella proeza recordando la manera en la que Elena fue derrotada, aun sin contar que la desconocida pudiese tener alguna bestia también, incluso cuando ninguno de los tres habían obtenido tampoco a ningún espíritu que los ayudara a hacerle frente, como era costumbre ambos chicos se habían quedado sin palabras, resignados, sabían que la chica siempre estaría un paso delante de ellos. Por fin ella habló para dar a conocer que se le antojaba algo caliente, provocando una segunda discusión de los caballeros por decidir el lugar a donde la llevaría y un dolor de cabeza para la pobre Asuka por tener que aguantarlos.


Mientras tanto no muy lejos de ahí un grupo corría en dirección sur, vestidos todos de negro en su totalidad, formaban parte de la elite de la abadía poseedores de poderosos espíritus, parecían haber encontrado el rastro de su presa. Al llegar a la plaza principal unos hermosos ojos miel los observaron llegar, al tiempo en que una sonrisa se dibujo en su rostro, pronto la desconocida se vió rodeada y amenazada, pero sus oídos parecían sordos y el movimiento de su mano dirigiéndose a un Bey negro colgado de su cintura dio a entender que pensaba luchar con ellos, así los mecanismos dieron vuelta y una batalla dio inicio al tiempo que el cielo de Moscú se pintaba de rojo intenso.


Tomando un trago de chocolate caliente Asuka Hiwatari se encontraba en un pequeño café cerca de la plaza sur de la capital de Rusia, a pesar de la compañía que llevaba se sentía alegre de poder salir de la vida diaria de la abadía, en su mente táctica pensaba en la forma de poder ganar la batalla contra aquella desconocida, después de todo ya lo habían dicho antes "todo es posible, lo imposible solo lleva un poco mas de tiempo" pero el calor de la bebida junto con su dulce olor pronto le trajo recuerdos mas placenteros, recuerdos del pasado en los que era acompañada por su hermano, la persona que mas quería en la tierra, hacia mas de un año que ella había muerto para él,  gracias a los engaños del líder de aquella organización, era una lástima que Kai lo aceptara así de fácil y que jamás la hubiera buscado, aun así ella lo extrañaba mucho, una fuerte explosión en la plaza sur provoco una gran excitación entre el pueblo, quienes temían que algún terrorista loco hubiera posado sus ojos en su tranquila ciudad, solo los miembros de la abadía sabían que se trataba de algo peor que eso, Robert uno de los acompañantes de la ojiazul volteo a ver a la chica para descubrir que ella ya corría rumbo a la explosión.

Los ojos de la chica presenciaron los escombros de lo que alguna vez había sido la plaza principal del sector sur, lugar donde tenia gratos recuerdos de cuando aun tenia vida, ahora estaba convertida en ruinas, cubierta por el humo de las llamas crecientes que se desplazaban velozmente por los comercios cercanos. Fue cuestión de instantes antes de que el resto de los miembros llegaran para ver con horror los cuerpos de la elite derrumbados en la nieve, los rumores de terror circularon entre ellos, cobardía, miedo, frustración, solo Asuka guardaba  silencio encerrada en su mente crítica, abrió los labios con potente voz de mando.

-Robert, Samuel ayuden a los demás a sacar los cuerpos de aquí antes de que llegue la policía el resto siga buscando, esa desgraciada debe continuar por aquí- pronto las ordenes fueron seguidas al pie de la letra incluso por aquellos con grados mayores al de la chica, pero ¿quien podía contra decirla?, ¿quien podía desafiar a la chica cuando la flama de lucha ardía en sus ojos rubís?.  Así partieron en busca de la desconocida, con una oración sincera pidiendo a Dios no ser ellos quien encontraran el rastro de aquella sombra recién llegada, solo el corazón de Asuka Hiwatari ardía con tal excitación, por fin la oportunidad que había estado esperando, encontraría a aquella chica y la llevaría ante sus superiores, de esta forma obtendría el tesoro de la abadía y regresaría una vez más a la vida.


Las horas pasaron y el cielo se cubrió con el manto de la misteriosa noche, nadie más supo sobre la chica con el abrigo blanco, frustrada la Asuka sabe que pronto llegará la hora en la que tendrá que regresar a la abadía a su tumba, acepta esta situación, pero no sin antes visitar el techo de la vieja catedral de Santiago, construcción en constante peligro de derrumbe era el perfecto lugar para ver las estrellas, donde tiempo atrás había presenciado una lluvia de estrellas acompañada por su hermano, se convirtió en su ultimo refugio.


Pero el destino es un viejo maldito y traidor que no se tienta el corazón para ponernos pruebas, cuando menos preparados estamos, cuando nuestro espíritu se encuentra mas débil. Pruebas que deciden quien merece vivir y quien no. Delante de ella unos hermosos ojos miel miraron a la joven Hiwatari, la desconocida vistiendo el ya  legendario abrigo blanco le regalaba un sonrisa apenas visible, sentada en el techo de la catedral Ana parecía haberla estado esperando por mucho tie
mpo.

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